Nos encontramos en este cruce inesperado de líneas y silencios, donde la cercanía no se mide en distancia, sino en intención. Nos inclinamos hacia ese instante contigo, casi en secreto, como si el mundo quedara apenas fuera de foco y lo único nítido fuera esta conexión suspendida.

Tu mirada nos alcanza desde arriba hacia dentro, y sentimos que no estamos observando, sino siendo admitidos. Hay algo íntimo en ese ángulo, en la forma en que el espacio se pliega y nos invita a entrar sin hacer ruido, sin romper nada.
La sencillez de lo que llevas no resta, revela. Nos habla de una confianza tranquila, de una presencia que no necesita adornos para sostenerse. Y nosotros respondemos quedándonos, sin prisa, dejando que el momento nos nombre.
Porque hay encuentros que no se anuncian, solo suceden… y cuando lo hacen, sabemos que ya estamos dentro.

Leave a comment