Hay instantes que no anuncian su importancia, y sin embargo nos transforman. Te encontramos justo ahí, en ese territorio suspendido entre partidas y regresos, donde todo parece provisional y, al mismo tiempo, profundamente decisivo.

Nos detenemos contigo en este punto de tránsito, como si el mundo hubiera reducido su velocidad para permitirnos observarte con claridad. La luz limpia del lugar dibuja en tu presencia una serenidad que no depende del ruido alrededor, sino de algo más íntimo, más firme, casi inalterable.
Nos reconocemos en esa calma tuya, en esa manera de habitar el instante sin prisa, mientras todo a nuestro alrededor sigue su curso. Y entendemos que no todos los viajes comienzan con movimiento; algunos empiezan así, en silencio, en la certeza de estar exactamente donde debemos estar.
Quizá no sepamos aún hacia dónde nos lleva este cruce, pero contigo aprendemos que hay encuentros que ya son destino.

Leave a comment