La blusa gris oscuro cae apenas por debajo de los hombros y deja la línea del cuello completamente despejada bajo la luz tibia del atardecer. La tela ajustada contrasta con el negro profundo del pantalón y define una silueta sencilla, sin adornos innecesarios. El cabello oscuro desciende libremente sobre la espalda y uno de los brazos, mientras las manos descansan dentro de los bolsillos con una tranquilidad casi distraída. Hay algo sereno en la inclinación leve de la cabeza y en la manera en que sostiene la mirada, como si el día estuviera terminando más despacio alrededor de ella.

La terraza de madera recibe los últimos tonos dorados de la tarde junto a la piscina silenciosa. Las sombras de las vigas se extienden sobre el suelo y las cortinas claras del pabellón se mueven apenas con el aire cálido. Al fondo, las batas blancas colgadas junto al interior abierto refuerzan la sensación de descanso privado, apartado del ruido exterior. Entre las palmeras y el reflejo del agua, el lugar conserva la calma de un resort vacío antes del anochecer.

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